Fotografías y Texto:
Guillermo Anderson
ganderson@laceiba.com

A Través de La Cordillera de Nombre de Dios.
Recientemente, hice una las caminatas más interesantes que he realizado en Honduras. La oportunidad me la dio el ser miembro del Consejo Directivo de La Fundación del Parque Nacional Pico Bonito, una fundación que ayuda a preservar uno de los tesoros naturales más importantes de Honduras y cuya área abarca gran parte de la cordillera de Nombre de Dios.
Junto a un grupo de técnicos del parque hice un recorrido de reconocimiento que atravesó la cordillera desde el Departamento de Yoro, hasta el lado norte cuya falda bordea La Ceiba, mi ciudad. Fueron dos días y medio de camino que recorrí muy bien hasta los últimos 4 ó 5 kilómetros, que una rodilla me obligó hacer a caballo.
Comenzamos la expedición del lado sur de la Cordillera de Nombre de Dios, con una visita al área que se conoce como “Bosque Altamente Seco”, un bosque muy particular con muchas especies que son endémicas (solo se dan específicamente en este bosque) y en Honduras. Es aquí que habita el famoso “Colibrí Esmeralda” cuya protección tiene detenida la pavimentación de una carretera; El Banco Mundial se había comprometido a aportar los fondos una vez que nuestro gobierno creara un proyecto para la protección del Colibrí Esmeralda. Hasta la fecha nuestros gobiernos no han cumplido y está detenida la pavimentación de esta importante carretera. No obstante, últimamente se hace un esfuerzo por la protección de su hábitat. El colibrí Esmeralda sobrevive porque en el se da una flor roja diminuta que la produce un cacto muy fino. Al utilizar estas tierras para alimentar ganado el cacto va desapareciendo y con el, el “Colibrí Esmeralda”, de allí la necesidad de obtener un fondo para comprarlas y crear un área de protección. El Bosque Seco es único, solo aquí se da la simbiosis entre cacto y orquídeas.

El Triste Árbol Amarillo.

Según el Biólogo que nos mostró el Bosque Seco, el árbol amarillo florecido que ven en el centro crece por cerca de veinte años. Al final de esos años florece para luego morir. Me pareció muy triste y poético el caso, digno de una canción.
En la expedición íbamos 10 personas. La parte mas pesada de las provisiones fue llevada en bestias. Algunos miembros de la expedición alternaban entre ir a pie y andar a caballo.
El comienzo de la expedición implica subir la cordillera por caminos que antaño utilizaron madereras que extrajeron (hasta más no poder y sin control alguno) madera de pino de la región. El bosque que ven en la foto es de segunda generación. La forma en la cual ha crecido el bosque naturalmente es esperanzadora porque muchos de esos bosques están ahora protegidos por la Fundación Parque Nacional Pico Bonito. Escalamos hasta que cae la tarde. Creo que pocos retos físicos he confrontado como la escalada de esta montaña que luego me premia con su vista. El paisaje muestra los últimos rayos del sol y los últimos cerros donde encontramos áreas cultivadas.. Desafortunadamente, la noche llega a nuestro encuentro justo cuando nos adentramos en la selva.
Uno de los campesinos guías de la expedición llevo varias varas de “Ocote”, cuya combustión sirve de lumbre.
Este fue uno de los trayectos mas difíciles de la expedición por la dificultad que presenta la combinación de oscuridad y lo dificultoso de bajar una montaña de vegetación selvática. Finalmente después de varias horas, de lodo, de caídas y de la preocupación de que alguien sufriera un accidente, llegamos al primer campamento; una cabaña junto a la de una familia campesina asentada en esas lejanías. Debo confesar que no me esperaba el frío que hizo por la noche. Generalmente no se asocia el frío con la selva. Por mas abrigado que consideré que iba, no pude dormir en mi hamaca.
El camino nos lleva por paisajes inolvidables. Siendo esta una caminata con fines técnicos, no poéticos ni turísticos, no hay el tiempo que necesito sencillamente para la contemplación.
Cruzamos una infinidad de riachuelos antes de llegar al nacimiento del Río Cangrejal. A los habitantes de las ciudades les cuesta hacer la conexión entre el agua que utilizan todos los dias y la preservación de estas esponjas que son los bosques, que es donde se originan.

Preámbulo de Una Espectacular Caída de Agua
Nos acercamos a estas rocas y el estruendo del agua nos anticipa un paisaje espectacular, la parte mas difícil y peligrosa de la expedición y una caída de agua impresionante.

Lo Que Pocos Ojos Han Visto.
Bajamos a través de una serie de pasajes muy peligrosos y resbaladizos a la base de lo que es una de las caídas de agua más hermosas que he visto y que aquí, en medio de la selva han visto muy pocos. En la parte superior izquierda de la foto dibujé una flecha que señala a uno de lo expedicionarios para que aprecien la dimensión de esta caída de agua. Fue una experiencia conmovedora y espiritual estar ante ella.

Ultimo Día y Río Abajo (los infinitos matices de verde).
En realidad es poco lo que puede uno expresar con estas fotos y con pocas palabras; Pienso volver hacer esta caminata y dedicarme a contarles algo sobre la vida de la gente que vive en estas montañas, que merecen un espacio especial solo para ellas. Me quedo aquí sin describir mas a fondo otras impresiones, los olores de la selva, el sonido del agua, mi imposibilidad de dormir por concentrarme en la intensidad y las tonalidades de los grillos, chicharras y aves que cantan por la noche. La exhuberancia de la flora, el tamaño de las hojas, los infinitos matices de verde, los colores de las aves. Finalmente el sentir el privilegio, el éxtasis, la suerte y espiritualidad de estar en mi país, en uno de los últimos tesoros que guarda el planeta. Y mas convencido que nunca de la importancia de cuidarlo.

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